Año 2019. El imperio transita las secuelas de la batalla del 2018. Navegando en Instagram, encuentro una criatura de ojos azules. Aún no la había besado y la pregunta era: ¿Criatura angelical?

Luego de haber hablado un par de veces por chat, finalmente la convencí y nos juntamos a hacer fotos. Ese día llevé mis dos cámaras; mi Canon 6D y mi Nikon analógica. Fuimos a un parque por la capital y comencé a dar los primeros disparos para descontracturar.
Era una chica agradable, pero tenía una energía extraña. No en un mal sentido, pero tampoco sabía si era de uno bueno. Nos sentamos en el césped y comencé a hacerle retratos. <<<flashbacksdel2018enmicabeza>>>Me centré en hacerle fotos analógicas. Saqué mi cámara e hice todo el procedimiento para colocar el rollo 35mm. Ya estaba incorporado a mi sistema. Recuerdo que ella dijo algo como: “Que rápido.” Quizás a modo de cumplido o sorpresa. Su voz era particular, es decir, una voz que no la escuchas salir de los labios de cualquier chica. Una voz sutilmente gruesa y elegante. Con una modulación mucho mejor que la mía.



Al final de la sesión de fotos le tome unas polaroids.

Quería conocerla…
-¿Queres que vayamos a tomar algo en algún Starbucks?
-Bueno, dale. Si.
En el camino me dijo que no tomaba alcohol, que estaba medicada. Me intrigaba saber qué había dentro de esa cabeza de pelo ondulado y ojos azul profundo. Le invité un café y yo me tomé un frapuccino de Mocca. De esos que me tomaba el año anterior durante meses, en pleno combate. Conversamos de nuestras vidas, aunque yo no revelaba mucho, solo lo justo. En ese momento tenía unos 24 años y ella unos 20, si no me equivoco. Me comentó que quería ser modelo, y que una agencia, de las que yo ya conocía y eran importantes en Argentina, la había llamado para una entrevista, pero decidió no ir.
-Noo. ¿Por qué?
-No sé. -Dijo.
En ese momento comprendí que era una chica especial, con una mente y personalidad algo desequilibrada.

[Es cierto cuando dicen que te encontras personas que reflejan lo que sos, o algún aspecto de lo que sos. O, aunque sea algo mínimo de tu mente en ese momento. Algo que quizás pasas por alto, pero está.]
La acompañé a la parada de colectivo y nos despedimos. Sus ojos azulados se alejaban con el ruido y humo negro y toxico del motor.

Días más tarde, me mandaría un mensaje por Instagram confesándome que yo le gustaba. Lo que ella no sabía era que yo ya había estado pensado en morder sus labios antes de la sesión fotográfica.

