PARTE I

Año 2018. Principios de año. En plan de realizar una sesión de fotos con luces continuas, me contacto con dos modelos. Me confirman y alquilo las luces en FDM, un rental de confianza. No sé si por descuido o falta de experiencia, me contacto con ambas modelos uno o dos días antes, y me avisan que no iban a poder asistir a la sesión por inconvenientes personales. Con frustración intento conseguir modelos por todos los medios. Había alquilado las luces por dos días, pero me dieron un día más porque la fecha de devolución era feriado, por lo tanto corrió por cuenta de ellos. Las luces eran de tres tipos diferentes; Un fresnel de 650w con dimer, un pampa de tubos, y una luz led. Cada luz con sus respectivos trípodes. Y como plus, decidí alquilar un lente ojo de pez para experimentar manifestaciones psicodélicas. Me sentía mal por no conseguir modelo habiendo alquilado y gastado semejante cantidad de dinero.

A un día de la devolución de los equipos, me contacto con una chica que había conocido hace unos años en el workshop de fotografía de moda y retrato dictado por Marina Mónaco y Carola Roca, dos grandes fotógrafas del medio. Su nombre era Julia L. Una pseudo-profesional, una pseudo-actriz, y una “chica” que resultó ser una pequeña zo… chiflada.

La sesión fue un domingo a la noche, en mi casa, donde tenía todas las luces y mi fondo infinito blanco. Cuando le abrí la puerta de calle, la recibí con amabilidad y observé que llevaba una pequeña valija o una mochila más grande de lo normal, ya no recuerdo con exactitud, donde tenía ropa. Subimos a mi habitación y seleccionamos los outfits. Mientras yo seteaba mi cámara y preparaba la planta de luces, ella se maquillaba como una [censurado]

Comenzamos a fotear. Primero un outfit, luego el otro, y el otro. Experimentaba con las luces y cada tanto veíamos fotos de referencia en mi computadora.

A mí siempre me gustaron los desnudos y el erotismo. Le enseñe referencias de desnudos y semidesnudos. Ella opto por decir que no. Después seguimos viendo más referencias y le mostré fotografías donde la modelo estaba en topless. Le gustaron, pero prefería que fuera tapado con la ropa o los brazos. Le abre preguntado en el medio de la sesión una vez más sobre el topless, pero seguía decidida a que fuera sin mostrar nada. Y yo lo respeté.

Hubo un momento, no recuerdo si antes o después de lo anterior, en que le sugerí que podía escribirle el logo de Chanel en la piel. Ella aceptó sin lugar a dudas. Estaba en ropa interior y optamos por dibujar el logo con fibrón en una de sus nalgas. Se recostó en el piso donde había una bolsa de dormir a modo de colchón y con un fibrón le comencé a dibujar la doble C, sin antes de mis labios salir la palabra: ‘Permiso’. Recuerdo que el fibrón no andaba en la piel y cambié a una birome o microfibra negra.

Al final de la sesión conversamos sobre música y bandas como Talking Heads, y fotografía, mientras la ayudaba a guardar sus cosas. Al bajar al living le pregunté si quería pedir un Uber o Cabify, porque era de noche y no quería que se fuera sola. Ella respondió que no porque no se sentía segura en un auto desconocido o algo así. Se fue sola, no sin antes preguntarle nuevamente lo del Uber.

Al parecer todo había salido bien. Pero fue el comienzo de una mala pasada que junto a la ruptura de con Catalina que vino después, conformaron un lugar parecido al infierno.


Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar