Probemos con una botella de vino blanco dulce y dos pastillas de Clonazepam de 2mg primero. Luego vayamos incrementando; no el nivel de alcohol, sino los miligramos de Clonazepam. Haciendo agregados de a 0,50mg. Y vemos cómo te sentís.

La idea es que sea una muerte placentera. Dónde el dolor no exista. Solo existe el amor.

Tu cerebro tendrá cada vez menos conexiones nerviosas, hasta quedarse completamente adormecido.

Va a llegar un punto donde haya un miligramo de conciencia, y esa conciencia se preguntara: “¿Estoy muriendo?” Seguido de: “¿Estoy muerto?” Quizás no lo sepas en el momento, pero si, estarás entrando en el llamado “coma toxicológico”. Es ahí cuando, antes de adormecerte por completo, deberás tomar una última pastilla de 2mg al menos, para caer en el sueño infinito directo al supuesto amor de dios.


