Parte II de la serie: Tres acompañantes en mi bunker

Lo conocí el día que murió. Ese día escuché ‘Walking the Cow’, y al igual que cuando conocí a Kubrick, mi mente dijo de forma inconsciente: ‘Esto es algo extraño. De otro mundo.’ Ese año (2019) padecía las secuelas de la batalla del 2018. Aunque disfrutaba mis aventuras con el grupo político de ultraizquierda en el que estaba militando, no por ideología, sino como forma de escape de la tormenta interna que sufría.

Daniel Johnston fue un músico, dibujante e inspiración para una gran cantidad de músicos reconocidos. (Incluido Kurt Cobain). Era bipolar, esquizofrénico y entre crisis maniaco-depresivas, delirios de grandeza y obsesiones con el número nueve, componía y grababa de manera casera una gran cantidad de canciones que luego serían álbumes de culto para toda la sociedad posmoderna.

Año 2020. Plena pandemia. En el clímax de la segunda guerra mental, Daniel Johnston fue, al igual que Soko, un gran apoyo. Pero a diferencia de Soko, era un sostén que flechaba directo al estado mental que padecía, al Trastorno Obsesivo-Compulsivo con aspiraciones a delirios paranoides. Cada cinta de cassette que escuchaba era un sumergimiento hacia la depresión causada por el TOC. De más está decir que el trastorno tiene una comorbilidad con otras enfermedades.

De casa al trabajo. Del trabajo a casa. En mis oídos, Daniel Johnston gritaba sus infiernos en forma de canto. Canciones sobre su lucha contra Satán, batallas contra monstruos mentales, y desamores melancólicos, eran una palmada en mi alma. La larga caminata se hacía pesada, pero dulce. La mayoría de las veces caminaba en medio de una crisis, para luego llegar a mi cama y quebrar. Recuerdo que después de desbordar venía un alivio, una pseudo-paz. Y al par de días, o a las horas, emergía nuevamente, desde el mar, la tormenta.

Editorial use only. No book cover usage. Mandatory Credit: Photo by Sony Classic/Kobal/Shutterstock (5881812n) Daniel Johnston The Devil and Daniel Johnston – 2005 Director: Jeff Feuerzeig Sony Pictures Classic USA Scene Still Documentary

Esa voz aguda de un hombre azotado por el diablo, me regocijaba. Me hacía recordar que los rotos somos los más evolucionados.

Thank you, Daniel.


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